Vaca Muerta acelera hacia la fractura 100.000 tras un año récord de actividad

La actividad de fractura hidráulica en Vaca Muerta atraviesa uno de los momentos más dinámicos desde el inicio del desarrollo no convencional. Desde los primeros ensayos realizados en 2016 y hasta fines de 2025, la formación acumuló un total de 98.423 etapas de fractura, un volumen que anticipa que durante el transcurso de 2026 se alcanzará y superará la fractura número 100.000, un hito simbólico para la industria hidrocarburífera argentina.
El crecimiento fue sostenido, aunque no lineal. En los primeros años, la actividad rondaba las 1.700 etapas anuales, en un contexto de aprendizaje operativo, ajustes técnicos y limitaciones de infraestructura. Ese escenario quedó definitivamente atrás en 2025, cuando por primera vez se superó el umbral de las 20.000 etapas anuales, consolidando un verdadero salto de escala industrial en el desarrollo del shale.
El último año marcó un punto de inflexión. Con 23.896 etapas de fractura realizadas, 2025 cerró con un crecimiento interanual superior al 30% respecto de 2024, superando incluso las proyecciones más optimistas del sector. El promedio mensual alcanzó las 1.982 etapas, reflejando una operatoria más estable y una planificación más previsible.
Durante diciembre se observó una leve desaceleración, habitual para el cierre de año. En el último mes de 2025 se contabilizaron 1.791 etapas, apenas por debajo de las 1.822 registradas en noviembre, una variación marginal que no alteró el balance positivo del segundo semestre.
El detalle por operadoras explica parte de esta variación. YPF volvió a liderar la actividad con 778 etapas en diciembre, aunque mostró una baja frente a las 934 del mes anterior, concentrando gran parte del descenso mensual. Le siguieron Vista (260), Tecpetrol (201), Pampa Energía (158) y Chevron (124), compañías que mantuvieron niveles de actividad similares a los meses previos.
A lo largo de 2025 se registraron picos de actividad significativos. Mayo encabezó el ranking con 2.588 etapas, seguido por abril con 2.214, evidenciando una capacidad operativa que hasta hace pocos años resultaba impensada para la cuenca neuquina.
El fuerte crecimiento en la cantidad de fracturas refleja no solo un mayor flujo de inversiones, sino también mejoras en eficiencia, logística y coordinación entre operadoras, empresas de servicios e infraestructura. De cara a 2026, el sector se prepara para sostener —e incluso profundizar— estos niveles de actividad, en un escenario donde el principal desafío ya no está en el subsuelo, sino en la capacidad de transporte y evacuación de la producción.



