Santa Cruz

Pedro Mansilla reconoció que hubo presión a trabajadores municipales para participar de la marcha

El titular del SOEM admitió durante su discurso que existieron “aprietes” y cuestionó la utilización de mecanismos de coerción para garantizar la presencia de empleados municipales en la movilización contra la Provincia.

El secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados Municipales (SOEM) de Río Gallegos, Pedro Mansilla, reconoció públicamente que trabajadores municipales habrían sido presionados para participar de la movilización realizada contra el Gobierno de Santa Cruz, bajo advertencias de posibles sanciones.

La declaración se produjo durante el propio discurso del dirigente sindical, quien hizo referencia a la existencia de “aprietes” dentro del ámbito municipal y sostuvo que no resulta necesario recurrir a ese tipo de mecanismos para garantizar la participación de los trabajadores en una protesta.

“No es necesario apretar a un trabajador para que marche”, manifestó Mansilla, al tiempo que remarcó: “Los trabajadores sabemos cuándo salir a las calles a disputar nuestro salario”.

La definición del titular del SOEM expuso así una situación que había generado cuestionamientos en torno a la convocatoria y al modo en que se buscó garantizar la presencia de empleados municipales en una movilización que tuvo como eje el reclamo por la retención de fondos coparticipables correspondientes al Municipio de Río Gallegos.

Una movilización atravesada por la política

La protesta, impulsada por el intendente Pablo Grasso y sectores vinculados al oficialismo municipal, adquirió un marcado componente político en su desarrollo, con dirigentes y representantes de Unión por la Patria participando activamente de la jornada.

La propia Legislatura provincial quedó atravesada por la movilización. En plena sesión de la Cámara de Diputados de Santa Cruz, legisladores del bloque de Unión por la Patria solicitaron un cuarto intermedio para suspender temporalmente la actividad parlamentaria y sumarse a la marcha junto al intendente de Río Gallegos.

El episodio volvió a poner en discusión la utilización de una estructura sindical y municipal en el marco de una disputa política entre el Municipio de Río Gallegos y el Gobierno provincial.

La admisión que abrió un nuevo frente de discusión

Las declaraciones de Mansilla introdujeron un elemento adicional al debate: la participación de trabajadores municipales en una protesta que, más allá del reclamo salarial planteado por el sindicato, terminó fuertemente vinculada a una disputa institucional y política por los recursos coparticipables.

La admisión del dirigente sindical respecto de la existencia de presiones sobre empleados municipales vuelve a poner el foco sobre la libertad de los trabajadores para decidir su participación en movilizaciones y sobre los mecanismos utilizados para garantizar el acompañamiento a determinadas convocatorias.

En ese contexto, la frase de Mansilla —“no es necesario apretar a un trabajador para que marche”— quedó como uno de los principales ejes de una jornada que combinó reclamos gremiales, disputa por recursos públicos y una fuerte presencia de dirigentes políticos.

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